Escapulario Virgen del Carmen



Orígenes del escapulario
La orden contemplativa de los «Carmelitas», que ha dado grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz, se remonta a antiguos grupos monásticos establecidos antiguamente en el Monte Carmelo que tienen sus orígenes en la imitiación de vida del profeta Elías, han difundido en el pueblo cristiano, la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios, consagrándose, toman el hábito en honor ella, como símbolo de que sus vidas le pertenecen a ella, y a través de ella, a Cristo.

¿Qué es el Escapulario Carmelita?
Es un sacramental, es decir, un objeto religioso que la Iglesia ha aprobado como signo, que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Nos dispone al amor a Dios y a la verdadera contrición del pecado.

Al usar este escapulario nos adherimos a esta orden religiosa, a su espiritualidad y amor a la Virgen, es como si usáramos un hábito miniatura que representa nuestra consagración a Ella, somos sus servidores y miembros de su familia.
Lucia (vidente de Fátima), en la última aparición (oct. 1917, día del milagro del sol), la Virgen vestida con el hábito carmelita y con el escapulario en la mano, recordó que sus verdaderos hijos lo usen con reverencia; pidió que los que se consagraran a ella lo usaran como signo de dicha consagración.

Las promesas...
San Simón Stock, general de la Orden Carmelita, estando en oración, pedía a María protección para toda la comunidad Carmelita. En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen, y le da el escapulario para la orden, con la siguiente promesa: "Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno." La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) y la gracia del arrepentimiento.

El Privilegio Sabatino, es una promesa que la Virgen dio a conocer al Papa Juan XXII en marzo 3 de 1322, que consiste en la liberación del purgatorio el primer sábado (día que la Iglesia ha dedicado a la Virgen) después de la muerte por medio de una intercesión especial de la Virgen, siempre y cuando hayan cumplido fielmente con: Usar el escapulario con fidelidad, observar castidad de acuerdo al estado de vida y rezar oraciones (como el Rosario) o lecturas en honor a la Virgen diariamente.

Entonces ¿qué significa usar un escapulario?
• El escapulario nos recuerda el amor y la protección maternal de María, pues nos envuelve en su manto y en su amor maternal, haciéndonos suyos.
• Con el escapulario llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos, es el símbolo de nuestra Consagración a María, deberemos dejarnos guiar, enseñar y moldear por ella diariamente. 
• El escapulario nos identifica también como católicos, representa nuestra decisión de seguir a Jesús por medio de María.

¿Cómo se impone el escapulario?
Si es la primera vez que usas un escapulario se te deberá imponer en un rito particular que tiene Iglesia, normalmente el día de la Virgen del Carmen (16 de julio), este rito se hace preferentemente en comunidad.

El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él y deberás llevarlo habitualmente y hacer oración todos los días.

Algunos consejos...
• Recuerda que lo más importante es la actitud del corazón y el querer ser un verdadero hijo de María para ir creciendo más en la fe y seguir los caminos de Dios. 
• Una vez bendecido el primer escapulario, no es necesario pedir la bendición para escapularios posteriores, sin embargo si tú lo deseas puedes pedir que te lo bendigan como a cualquier objeto religioso. 
• Los escapularios gastados, si han sido bendecidos, no se deben echar a la basura, se pueden quemar o enterrar como signo de respeto.


Oración a la Virgen del Carmen
(súplica para tiempos difíciles)

Tengo mil dificultades: ayúdame.
De los enemigos del alma: sálvame.
En mis desaciertos: ilumíname.
En mis dudas y penas: confórtame.
En mis enfermedades: fortaléceme.
Cuando me desprecien: anímame.
En las tentaciones: defiéndeme.
En horas difíciles: consuélame.
Con tu corazón maternal: ámame.
Con tu inmenso poder: protégeme.
Y en tus brazos al expirar: recíbeme.
Virgen del Carmen, ruega por nosotros. 
Amén.

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