Jesús y los medios de comunicación

Mensaje de Jesús hacia los Medios de Comunicación

Los medios de comunicación fueron una inspiración divina; mi espíritu se ha posado sobre cada cabeza inteligente y creadora.

El hombre es una creación mía; el hombre tiene dentro de sí, en sus venas, en sus entrañas y en cada célula grabado mi amor perfecto. Por lo tanto, el hombre está llamado a vivir el amor. Su fin único es el amor.

Deseo comunicarme con mis hijos, pero ahora no me escuchan. Todo el tiempo sus oídos están ocupados, pues buscan comunicarse entre ellos, pero no conmigo.

Dedican todo el día al internet, a la radio, televisión, a los videojuegos, al celular y no buscan un momento a solas conmigo.

Tantos proyectos que tengo para cada uno... Tanta felicidad… Tanto amor que deseo darles, pero ellos no me escuchan. Ahora buscan ruidos estruendosos, gritos, adrenalina y todo lo que pueda ponerlos en contacto con el exterior, pero nunca con su interior. Ellos no pueden amar lo que no conocen. ¿Y cómo no van a conocerme si ni siquiera han escuchado hablar de mí ó en ocasiones hablan de mí como un Dios que castiga y reprime, pero pocas veces se habla de mi misericordia y de mi amor incondional y puro?

Cada vez se pierden mas almas por ignorancia, por omisión, por inconsciencia. Me duele ver a mis pequeñitos dominados por los aparatos eléctricos y televisores; pantallas con reflejos e impactos que llegan a sus pequeñas mentecitas inocentes taladrándolas con mensajes de muerte.

Ya no puedo soportar tanta inconsciencia, tanta apatía y desinterés por el otro al buscar enriquecerse a costa de la pérdida de almas inocentes. Es preciso despertar a mis hijos de ese sueño hipnotizante que los ha envuelto.

El momento de actuar es ahora: El tiempo ha llegado y deben entender que la salvación está entre ustedes.

Cuando estuve en este mundo hecho hombre entregué mi humanidad, mi dolor, mi conciencia por ustedes. Mi sangre fue el precio mas alto de mi amor por ustedes y así les enseñé, les puse la muestra mas grande de amor.

Ahora les toca a ustedes poner en práctica lo aprendido, ahora ustedes deben salvarse unos a otros con mi amor que está grabado en sus corazones.

Hijos míos: No tengan miedo! Yo vivo entre ustedes; estoy adherido a ustedes; mi aliento corre por sus venas; ustedes huelen a mí; tienen mis ojos; tienen mis manos para trabajar y mis pies para andar por mis caminos, pues así es un hijo una copia de su padre. Entonces… ¿Qué puedes temer? Está dentro de ti mi enseñanza, mi ejemplo, mi fuerza, mi valor y te lo dí para salvar a tu hermano. Ha llegado el momento de tomar nuestras mejores armas; las armas mas poderosas: Las armas del amor. Oren, oren, oren por el otro; ayunen por el otro; absténganse por el otro y no duerman hasta hacer algo por el otro.

Cúbranse con el escudo de la fe y no bajen la guardia en la oración y el rezo del rosario, pues mi madre les dará y colmará de gracias y cualidades que ustedes necesitarán para llevarme a los demás.

No temas! Sígueme!

                                                            Jesús de Nazareth


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